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Actualidad

Nos faltan Luces: El alumbrado Público In-SOStenible

En nuestro municipio palpita un problema que, pese a su omnipresencia, parece invisibilizarse con la

En nuestro municipio palpita un problema que, pese a su omnipresencia, parece invisibilizarse con la misma facilidad con la que se apagan nuestras farolas permanentemente. Nos referimos al sistema de alumbrado público, una infraestructura que, con más de 30 años a sus espaldas, ilumina de manera deficiente nuestras calles, plazas y avenida, convirtiéndose en un símbolo de la insostenibilidad que permea a nivel municipal.

El alumbrado público, ese servicio esencial que garantiza nuestra seguridad y bienestar durante las horas nocturnas, se encuentra bajo mínimos, no solo en términos de su eficiencia energética sino también respecto al personal encargado de su mantenimiento. Esta situación se agrava cuando este gobierno ha procedido a la devolución de un millón de euros al Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía (IDAE), fondos que, en teoría, estaban destinados a mejorar precisamente este aspecto crucial para la vida cotidiana de los ciudadanos.

Este escenario dibuja un cuadro de gestión no solo deficiente, sino también contradictorio. ¿Cómo es posible que, en una era donde la sostenibilidad se ha convertido en una prioridad global, nuestro municipio se muestre incapaz de aprovechar los recursos disponibles para modernizar y optimizar su sistema de alumbrado público? La respuesta, aunque compleja, apunta a una falta de visión y compromiso por parte del gobierno conformado por Asba-CC.

El concepto de sostenibilidad trasciende la mera conservación de recursos naturales; engloba la eficiencia, la economía y, sobre todo, la calidad de vida de las personas. Un sistema de alumbrado público obsoleto y mal gestionado no solo repercute negativamente en el medio ambiente, debido a su ineficiencia y al derroche de energía, sino que también afecta la seguridad de los ciudadanos, incrementando el riesgo de accidentes y delincuencia en zonas insuficientemente iluminadas.

La modernización del alumbrado público es una necesidad imperante, no una opción. La tecnología LED, por ejemplo, ofrece una alternativa viable y sostenible, capaz de reducir significativamente el consumo energético y, por ende, los costes asociados. Sin embargo, la transición hacia un modelo energético más sostenible requiere de una visión de futuro y de una inversión inicial que parece superar las prioridades actuales de nuestros gestores municipales.

«Apaga y vámonos» parece ser la filosofía con la que se ha manejado hasta ahora el tema del alumbrado público. Pero este enfoque resignado y derrotista no puede ser la norma. Es hora de encender las luces de la innovación y la sostenibilidad en nuestro municipio. Es momento de exigir a nuestras autoridades una gestión más eficiente y visionaria que vaya de la mano con las necesidades reales de la población y los imperativos ambientales de nuestro tiempo.

No podemos permitir que la falta de luz en nuestras calles sea un reflejo de la falta de luz en la gestión municipal. Es imperativo demandar un cambio, un verdadero compromiso con el futuro energético y sostenible de nuestra comunidad. Solo así podremos garantizar que el servicio de alumbrado público deje de ser un lastre para el desarrollo y se convierta en un faro de progreso y bienestar para todos.